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Sin embargo, supongamos que los dueños del taller decidieran usar otra medida, una distinta a la que usaban los demás. Por ejemplo, que cada centímetro fuese de medio centímetro, para así ganar más dinero. ¡Qué plan más ingenioso! Así, en lugar de recibir tres dólares por hoja, recibirían seis dólares. Pero me toca a mí, el cliente, tomar la decisión. Supongamos que yo respondo a los dueños del taller llevándoles mi propia regla de medir. Les digo que esta regla corresponde a un metro correcto, pero en realidad, mi “medida correcta” mediría 200 centímetros. Mi regla estaría dividida en cuatro secciones, cada una marcada “25 cm.” Siempre que utilizáramos mi regla, sólo tendría que pagar un dólar por cada una de las hojas. En realidad esto parece exagerado y ridículo, algo que jamás pasaría, pero así es como razonamos en los asuntos de la moralidad. “Sí, yo comprendo que esto no es correcto para usted, pero para mí está bien. Mi regla de medir dice que estoy actuando bastante bien. ¿Cuál es su problema?” Toda verdad se vuelve opinión personal, completamente relativa desde mi punto de vista, de mi experiencia personal, de mis deseos y necesidades, o de todo aquello que yo considero bueno para mí. Cuando lo analizamos, tenemos que admitir que no hemos progresado mucho respecto del clima moral encontrado en el libro de Jueces. Jueces 17:6 – “En aquella época no había rey en Israel; cada uno hacía lo que le parecía mejor. 18:1 – “En aquella época no había rey en Israel. 19:1 – “En la época en que no había rey ....” 21:25 – “En aquella época no había rey en Israel; cada uno hacía lo que le parecía mejor. ¿Cómo es posible que llegaran a ese estado? Leer primero Jueces 2:6-9. Entonces: 2:10 – “También murió toda aquella generación, y surgió otra que no conocía al Señor ni sabía lo que él había hecho por Israel.” Este versículo en sí debería ser suficiente para sacudirnos y hacernos volver a la razón. Todos lo hemos oído y por alguna razón seguimos con la necesidad de oírlo otra vez -- “Es imposible entrar en el Reino por los méritos de nuestros padres.” A pesar de la clase de hogar donde me crié, tendré que “conocer al Señor y saber personalmente lo que El ha hecho”. Un relato de segunda mano puede ser muy bueno, pero en sí será incapaz de cambiarme. Tengo que conocer y saber por mí mismo. Usted tiene que conocer y saber por sí mismo. ¿Conoce? ¿Sabe? Como los israelitas no hacían caso a los caminos del Señor, él permitió que fueran subyugados y oprimidos por la gente malvada que habitaba la tierra que él se había propuesto darles. Sufrían mucho bajo cada opresión hasta que Dios levantaba a un libertador llamado “juez”, que los dirigía de nuevo al propósito de Dios y los ayudaba a conquistar a sus opresores. Este ciclo se repetía una y otra vez – volverse al Señor para que les ayudara en su tiempo de dificultad, recibir la liberación milagrosa de parte de Dios, gozar un periodo de paz y obediencia, y luego volver a rebelarse contra el Señor para encontrarse una vez más oprimidos. Este ciclo continuó durante 325 años con 12 jueces diferentes. Gedeón fue uno de los jueces de Israel más conocidos. Al estudiar su vida, podemos aprender bastante de él y cómo Dios lo usó. Leer Jueces 7:1-22. Orar. 1. En cuanto a los números Números. ¿Importantes? Por supuesto. Sin embargo, no dicen toda la verdad. También mienten. Yo reaccioné contra los números cuando tenía que preparar un informe estadístico de una iglesia que pastoreaba. Una cosa acerca de los números es que en sí no indican mucho. Las estadísticas pueden dar la impresión que todo marcha bien cuando, en realidad, todo está hacia abajo en las áreas más importantes. El Señor dio a Gedeón una lección sobre la cuestión de los números. Jueces 7: 2. Los números no son la medida final. Pues no siempre “cuanto más, mejor”. v.2 Los números grandes nos hacen pensarque: “Nosotros lo hicimos.” v.3 A veces, las personas simplemente no son capaces de hacer la tarea. Esto no quiere decir necesariamente que están pecando. Nadie apedreó a los 22.000 soldados que se marcharon. (32.000 soldados menos los 22.000 dejaron a Gedeón con sólo 10.000 hombres.) v.4 Un número reducido puede ser todavía demasiado. Fue Dios quien los seleccionó, no Gedeón. (10.000 – 9.700 = 300) v.7 Dios escogió a 300 hombres y luego dijo que con ellos “Yo los salvaré.” 2. En cuanto a los métodos ¿Alguna vez ha oído a alguien decir, “Nunca lo hemos hecho así. Será un fracaso.”? Pero por supuesto, si no lo han hecho así, no saben si saldrá bien o no, ¿verdad? v.8 ¡300 hombres con muchas provisiones y trompetas! (Verán por qué en el versículo 16.) Antorchas, cántaros, trompetas -- no para cada uno de los 32.000 hombres, ni tampoco para los 10.000 – no todos ellos hubieran tenido un cántaro, una antorcha y una trompeta -- pero había para cada uno de los 300. (Pronto vamos a repasar la serie de eventos cruciales en los versículos 9-15.) vs.17-18 ¡Qué plan de batalla! ¡Guerra poco convencional! No dejamos de observar que a pesar del número pequeño para la campaña, el plan fue meticuloso. No deambularon al entrar en la batalla, esperando vagamente que sucediera algo bueno. Dios les dio el plan y Gedeón lo siguió al pie de la letra. vs.19-21 ¡Una campaña militar de sorpresa y conmoción, dirigida por Dios, que no incluía ni una sola espada! vs. 22 ¿Por qué fue exitosa? Porque “el Señor hizo que los hombres de todo el campamento (los enemigos) se atacaran entre sí con sus espadas.” Fue exitoso porque Dios hizo que funcionara. Los planes de Dios son los que siempre resultan. Fue verdad en aquel tiempo y es verdad hoy. Debemos sintonizarnos con el Señor, comprender su plan, y seguirlo fiel y exactamente. El proceso siempre comienza con nuestro acercamiento a Dios. Él no comparte su plan con los que no tienen tiempo para él. Lo comparte con los que se someten a él y lo aman cada vez más. 3. En cuanto a nosotros Algunos de nosotros vemos la batalla y estamos demasiado temerosos para acercarnos. El plan no está claro en nuestra mente – o puede ser que es bastante claro pero no tenemos el valor para ejecutarlo. Algunos de nosotros nos encontramos estancados después del versículo 8 y parece que no somos capaces de proseguir hasta el versículo 16. Observamos alrededor nuestro todas las antorchas, cántaros y trompetas y decimos, “¡Ojalá pudiéramos cambiar algunas de estas provisiones por unas cuantas personas más!” Debemos permitir que Dios nos lleve en un pequeño viaje. vs. 9-15. Gedeón, dirigido por Dios, bajó al campamento de los madianitas para escuchar lo que ellos hablaban. Gedeón y su criado Furá descubrieron que había un lugar con un miedo mayor al que ellos tenían, ¡y ese lugar era el campamento del enemigo! Algunos de nosotros nunca oímos esto, y por eso quedamos tan asustados que no podemos hacer nada para el reino de Dios. ¿Por qué no oímos lo que oyeron Gedeón y Furá? A veces tiene mucho que ver con lo que estamos escuchando, o con lo que esperamos oír. Vale la pena observar que Dios no instruyó a Gedeón a dar un paseo por el campamento del enemigo para exponerse abiertamente a todos los lugares de interés y los sonidos, los valores y filosofías, los estilos de vida y costumbres... del enemigo. ¡No es de maravillar que algunos de nosotros vivamos llenos de miedo! ¡Necesitamos hacer un pequeño viaje con Dios así como lo hicieron Gedeón y Furá, y descubrir cuán segura es nuestra victoria cuando batallamos bajo la dirección de Dios! Cuando Gedeón regresó de esta visita al campamento del enemigo, ordenado por Dios, el plan para la batalla estaba claro, y Gedeón estaba listo para luchar. #$)*,/:;HRTajv~�‘�¦§®¯·»ÀÇÉÊÞàäüÿ  + ; > K X Z e v ‚ Œ – œ § ¨ ¬ ­ ¯ » Ï Ò * 3 7 A E øðëæÞ×ÓÏËÓÏÓÏÓÏÓÏÓËÇÓÃÇÃÏÇÏÇ¿»Ç»Ç»Ï»Ç»Ï»Ï»Ï»Ï»·»°»°¬¨¬°¤Ç·Ï· · h*þhjt†h½q©h#¼ h™#—h @h´|hyAShø^—h @hq^h\(ýh½5h†%­ hjt†h Efh3mçhjt†6� hjt†6� h Ef6�húCJaJh EfCJaJ?*+Ž � @ A ª«?mÉÊö÷žŸÎÏ=÷÷òòííèèãããÞÞÞÞÙÙÙÞÔÔÏÊgd;n†gdr¶gdCwÂgdÌ5ÜgdÝoZgd{,ãgdöqrgdZU°gd†%­$a$gd Efš'þE T ] i u  € Œ � Ž � � ” ¥ ­ ¯ ´ µ ¶ · ¸ Ã È Ñ Þ ö      ! % + 4 á è ì í ò ù       # = > ? @ B N R Y y ~ ˆ ¢ Ã Ä Ú ß üøüøñíüíéåáüáåáÚåüÖáåüåÒüÒåÒËåáÇåËüÃü¿»·ËüÒ³Ò³»ü³ü³Ò³å¯üËü¯ü¯ü«ü«§h#¼h&U’höqrhþiÃh‰ÜhÞ:?hêÆhŸ=<h\(ý h“ ªh @h›|nhq^ h™#—h @hÅ»hZU°h†%­h´| h™#—h™#—h*þh½5Bß   - 4 < = F K L a p Œ ™ š £ ¨ ¼ ¾ ¿ Ø Ú Û ô &'<U^o{ˆ“©ª·¹ÌØÙå'3?Zm‡“Êêíõö÷cƒ�žüøüøüôüðüøüøðøüøôøôðøôðøôøüìèáðôèÝèÙÕÑÕÉÕÑÕÑÕÁÕѼѴѰô°Ñ°¬°¨¬°ô°ÑhUQ^h;¡hÌ5Üh{,ãhÝoZ6� hÝoZ6�hÝoZh{,ã6�h{,ãh{,ã6�hÝoZh{,ãhöqrhÀ!Å h“ ªh @hšv·h°DhÂ{h½5hö0h&U’Až¯´µ¼½ËÜÞø">DQëùNƒ­±¾ÍÎÐãóô /6=>Kkmpˆ‹�›Ÿ¾ÁÂÄÆÑÚÛßàðòý12<=üøñêüæüâøÞøÞÚÖÏÖËÇËÇËøüÿû¿Ã¿Ã¿·¿·Ã¿Ã¿»·»¿·³·³·»¯·»³»³»³»«³»³»¯«§h;n†hD·hžfhæhù1�h¿(h½5hr¶h{ ŸhZx hI36hlªhy)ähé ehah&c?hUQ^ h“ ªh @ h“ ªhCwÂh;¡hCwÂB=>—˜67STêë01ŠÏÔL™š›·¸`aúõõõðððððëææáááëÜÚÕÕÚÕÕÐgd¤$9gdµc’gd6tÐgdÙSëgd‹.gd~R7gd�ígdºC»gd;n†=>@CRTUcdfgªµÊÛÝâ%-JTijr{€‰Š”–—˜ £¿ÀÍåð 7;FTU_jknz|}ˆ�’›¡£²ÜàüøôøôøíæøôøôøôøôøôøôøôüôâÞâ×ôâÓÏÓüÓÈÓüÓÞíÞüÞÓÄ¿º¿Ä¶Ä²Äü®¶ü®ª®¶®ü®¶®h&c?hZ¥hpKªh^0t h*AA5� h�í5�h�í hºC»hºC»h&lãhºC» h¿(h¿(hEZ…h$J h3hlª hI36hlªh¿(h;n†hæC"%KM\a{‹š›�§¨»ËÌÙèêëõø01:dkˆ‰ŠŒ³·ÎÏÒ dty…†ˆ��ž¢©ÉÑÓÔÕÖ'EFLüøôðôìôüôìôèìèìèäüäàÜìàìàØÔØìÔØÔüÔìÔØüÔÍÆÔüÔüÔìÔüÂüÔìÔüìüäü¾Âìü캯Âh›j!h^0tmH 0sH 0h¡2´hŒ'Æh6tÐ h3hlª hI36hlªhC[ãhÙSëhçñh‹.h~R7h¼vßhæh hpKªhZ¥h^0tELMNV]^ckˆŠ˜™›Ÿª¶·¸¹ÌÍù     ;@_`abcdfgw}–º½äèîñøÿ 5Dwƒ•–—™¡äüøôðìðèðàðÜØÓÎÓÉÓØÅÁÅè½¹µ¹½¹±¹Ø¹­ø¹±©±­©±­¥¡¥­¥¡­¡è¡­¡­¡­¡­¥¡­¡h7F‹hépÙhçñh!*ÐhÍaÃh3h¤$9hr|÷h¡2´h xô h~R75� h*AA5� hµc’5�hµc’hù1�hT ¾hT ¾6�hæhC[ãhT ¾híW•hŒ'Æh^0t?a—˜ç膹 º Ó Ô ž! ##�#‚#%ü&ý&š'úõõðëëëëææáÜ×ÒÒÒÍ×Èëgd²y±gdB$gd×VRgd1pgd›âgd›<gdŒ'Ægd©Ikgd>¨gd7F‹gdépÙäæçèêëüþ  (/3<?LRot…“”·Ùáå"#/7:hiqtx}…†ˆŠ—¢¤¥®áð#9Cmuwx‚…’Ÿ£­ºÉüøüôðüôüôüìüìüìäìäìÝÖìôÒôÒôðÒÎÒÎÒÎÊÎÊÎÆÎÒÊðÂʾÆÂºÂ¾Âʾ¶¾Æ¾²Æ¾¶Æ¶¾²¾h.ahGF)ho/ËhT h¼Þhæh">GhòBh©Ik hM fhlª hI36hlªh�R;h™s�6�h™s�hŒ'Æh!*Ðh7F‹h>¨DÉÔÕÜîïüý   8 ; K n t u x z ‘ ¸ ¹ º ¾ É Ó Õ ü !!'!a!b!d!„!‡!Œ!�!‘!’!œ!�!³!Â!""$")"F"Y"f"�"–"™"§"²"·"Ä"Ì"Í"Ð"Ñ"Ó"Ô"Ü"üøôüíüéüøüéüéüåéåéåéáÝØÓØÎÊéÊéÊÆéÊÂé¾Êéʾº¾é¾¶²«¶é¶é¶é¶é¶¤²¶º¶º hæhæ he =he =hæhe =h×VRh›âhs•hM fh›< h›<5� h*AA5� hŒ'Æ5�hŒ'Æh©Ikh1°h.a hh3>h3>h3>6�h& ôh& ô6�h3>h1ph×VRh.a>&"&=&>&M&P&Q&t&}&�&¯&°&Û&ß&ù&û&ü&þ&R'u'y'€'’'˜'™'š'üõñíüéüéíéåéáéáÝáåáÙÕÙåÙÎ hµc’h©IkhQ!vh�th1ph²y±h h!zhæhUQ^ hI36hlªh¼X21�N:pSæ°Ð/ °à=!° "° #� $� %°° °  �Іœ@@ñÿ@ NormalCJ_HaJmH sH tH DA@òÿ¡D Default Paragraph FontRi@óÿ³R  Table Normalö4Ö l4Öaö (k@ôÿÁ(No ListšFÿÿÿÿ*+Ž�@Aª«?mÉÊö÷žŸÎ Ï = > — ˜ 67STêë01ŠÏÔL™š›·¸`a—˜ç膹ºÓÔž �‚üýœ˜0€€˜0€€˜@0€€˜0€€˜@0€€˜0€€˜@0€€˜0€€˜@0€€˜@0€€˜@0€€˜@0€€˜0€€˜@0€€˜0€€˜@0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜@0€€˜0€€˜@0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜@0€€˜@0€€˜@0€€˜0€€˜@0€€˜0€€˜@0€€˜0€€˜@0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜@0€€˜@0€€˜0€€˜@0€€˜0€€˜@0€€˜0€€˜@0€€˜0€€˜@0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜@0€€˜0€€˜@0€€˜0€€˜0€€˜@0€€˜0€€˜@0€€˜0€€˜0€€˜@0€€˜0€€*+Ž�@Aª«?mÉÊö÷žŸÎ Ï > ˜ 67STêë01ŠÏÔL™š›·¸`a—˜ç膹ºÓÔž �‚œš@0€€š@0€€˜@0€€š@0€€�@0€€š@0€€˜@0€€š@0€€˜@0€€˜@0€€˜@0€€˜@0€€š@0€€˜@0€€š@0€€˜@0€€š@0€€š@0€€˜@0€€š@0€€˜@0€€š@0€€š@0€€š@0€€˜@0€€˜@0€€˜@0€€š@0€€˜@0€€š@0€€˜@0€€š@0€€˜@0€€š@0€€š@0€€š@0€€š@0€€š@0€€˜@0€€˜@0€€š@0€€˜@0€€š@0€€˜@0€€š@0€€˜@0€€š@0€€˜@0€€š@0€€š@0€€˜@0€€š@0€€˜@0€€š@0€€š@0€€˜@0€€š@0€€˜@0€€š@0€€E ß ž=LäÉÜ"&š' !"=aš'š'û­¶³¹}‚„Š œ¹ºèð!†ˆœ33333£´‡Ôù  %œ x}¥¬­®mux‚’Ÿ)FƒƒÄÄÌÍÐмÂÉÑñõ9@õös�>M}�˜œ—å–3Np¼X½5°D¤a¯  1p�T›k$J¿(æú´|T ›j!B$ìy&GF)ø{-ö0:t3þ6I36~R7b8¤$9�R;›<Ÿ=<e =3>Þ:?&c? @*AAòBºC">G×VRyASÝoZLC^UQ^q^a.aé eM fžf Ef©Ikò¨½q©“ ªlªpKª†%­1°ZU°²y±?@ABþÿÿÿDEFGHIJþÿÿÿýÿÿÿMþÿÿÿþÿÿÿþÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿRoot Entryÿÿÿÿÿÿÿÿ ÀFiÕs"ËO€Data ÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿ$1Tableÿÿÿÿ,oWordDocumentÿÿÿÿ4FSummaryInformation(ÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿ;DocumentSummaryInformation8ÿÿÿÿÿÿÿÿCCompObjÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿqÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿþÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿþÿ ÿÿÿÿ ÀFMicrosoft Office Word Document MSWordDocWord.Document.8ô9²q