ÐÏࡱá>þÿ QSþÿÿÿPÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿì¥Á'` ð¿ ;bjbj{P{P 4R:: 3ÿÿÿÿÿÿ¤¤¤¤¤¤¤¤¸@@@@<|¸¶¤¤¤¤¤¤¤¤”––––––$Ëh3žº¤¤¤¤¤¤º¤¤¤¤Ï¬¬¬¤.¤¤¤¤”¬¤”¬¬¤¤¬¤˜ ¦§ŸCºÊ@Ò"¬”å0¬ÑôLѬ¬Ñ¤ÀÔ¤¤¬¤¤¤¤¤ºº@l¤¤¤¤¤¤¤¸¸¸d $¸¸¸ ¸¸¸¤¤¤¤¤¤ÿÿÿÿ ¡Deje atrás su pasado! Josué 5:2-12 (NVI) ¿Se queja usted algunas veces de no recordar nada? Cuántas veces ha dicho: “Es que ya no recuerdo los nombres como antes”, o “Ya no puedo recordar nada.” Esto me hace pensar en una caricatura que vi hace algún tiempo. Carlitos dice, “A mi abuelito le encanta entonar himnos. Recuerda la letra de más de cien himnos”. Linus pregunta, “¿Canta en el coro?” Carlitos responde, “No, ¡no puede recordar dónde queda la iglesia!” Sin embargo, hay muchos que tienen el problema contrario: no pueden olvidar. Los psicólogos nos dicen que nuestro pasado juega un papel poderoso en cómo vivimos el presente. Calculan que gastamos hasta el 50% de nuestra energía emocional tratando de reprimir los recuerdos dolorosos. La verdad es que existen muchas experiencias que son muy difíciles de olvidar. Es posible que algunos de ustedes hayan sido abusados emocional o físicamente en su niñez, o tal vez vivieron en la pobreza, o en la ignorancia, o con padres que siempre estaban peleando. Tal vez usted es hijo de padres divorciados, fue víctima de una violación, o sufrió la muerte de un familiar cercano. Puede haberle sucedido toda clase de cosas a través de su vida - y algunas de ellas todavía las carga como un lastre. Observaremos la forma en que Dios trata con nuestro pasado. Leer Josué 5:2-12. Oración. 1. Nuestro pasado puede ser borrado. Estos versículos poco conocidos del libro de Josué nos dan un vistazo de cómo nuestro pasado puede ser sanado con la ayuda de Dios. Los hebreos habían cruzado el río Jordán y, por fin, 40 años después de salir de la esclavitud en Egipto, llegaron a la frontera de la Tierra Prometida. Gilgal fue su primera parada mientras comenzaban a establecerse en Canaán. Delante estaban Jericó y cien sitios más para conquistar antes de que la tierra fuese completamente suya. Gilgal llegó a ser tierra santa para el pueblo de Israel. Fue la base de sus operaciones contra el enemigo. Volverían allí muchas veces. En Gilgal reiniciaron la ceremonia de la circuncisión. Durante los 40 años de peregrinar en el desierto no la habían practicado. La circuncisión era el sello del pacto de Dios con Abraham (Génesis 17:10-14). Era el sello de la promesa que Abraham y su descendencia heredarían a Canaán, promesa que fue aplazada 40 años por causa de la incredulidad y desobediencia del pueblo. Fue así que, después de cruzar el Jordán y colocar las 12 piedras para marcar el gran evento de su llegada, lo primero que ocurrió en Gilgal fue que todos los varones debieron someterse al humillante y doloroso rito de la circuncisión. El Nuevo Testamento habla de la circuncisión espiritual. Pablo dijo, “... en él fueron circuncidados, no por mano humana sino con la circuncisión que consiste en despojarse del cuerpo pecaminoso. Esta circuncisión la efectuó Cristo” (Colosenses 2:11). Cuando los israelitas comenzaron a obedecer y fueron circuncidados, Dios les dijo, (versículo 9): “Hoy les ha sido quitado de encima el oprobio de Egipto.” El pasado quedó borrado, erradicado; su vergüenza fue anulada.” ¿No quisiera usted que eso le ocurriera también? ¿No sería una sanidad maravillosa si el pasado, con todo su dolor y sentido de culpa, pudiera ser quitado? Puede que usted haya vivido un pasado que todavía le causa dolor, recuerdos que todavía lo hacen ruborizarse de vergüenza, algo que ni siquiera su mejor amigo sabe, algo que a menudo hace que su conciencia le apuñale, algo de lo que no se atreve a pensar de noche para no desvelarse por completo.... A veces parece que el recuerdo le volverá loco. ¡Oh, cómo los recuerdos del pasado pueden herirnos tanto! En el drama de Shakespeare, Ricardo 111, el Rey Ricardo entra en la escena y confiesa, “Mi conciencia tiene mil lenguas, y cada lengua trae varias historias, y cada historia me condena como villano.” Dudo que exista una sola persona que no tenga malos recuerdos que le acosen el resto de su vida. Un periódico informa de una mujer cuyo bebé dormía en su cuna mientras ella mostraba un vestido nuevo a una amiga. La madre colgó una bolsa plástica de tintorería sobre el riel de la cuna por un momento. Su amiga le comentó, “Debes quitar esa bolsa plástica antes que la olvides”, pero ella no lo hizo inmediatamente. Salió del cuarto, y una brisa de la ventana abierta levantó la bolsa y la dejó caer sobre la cara del infante. Cuando ella entró más tarde al cuarto, encontró al bebé muerto. Ahora, seis años después, cada vez que oye a un niño llorar, o pasa por una tintorería, vuelve a la mente el recuerdo de la tragedia como si fuera hoy. ¿Dónde se puede encontrar sanidad para ese nivel de culpa y de tortura? Sin embargo, no es necesario que ocurra un hecho tan dramático para que el pasado nos cause dificultad en el presente, ¿verdad? (Ilustración personal de luchas pasadas.) ¡Ah, mis luchas con el pasado! ¿Qué puedo hacer? ¿Existe algún remedio? ¿Cómo pudieron ser sanados estos israelitas del dolor agudo de su pasado: el haber vivido como esclavos, oprimidos, sin patria, sin independencia? ¿Y cómo pudieron olvidar sus propias quejas contra el Dios que les sostenía? ¿Cómo olvidar su desobediencia, falta de fe, idolatría y vergüenza? ¿Qué se puede hacer con un pasado como éste? ¿Y qué podemos hacer nosotros con nuestro pasado? Nuestros recuerdos nos devoran. Las cosas que hemos hecho, las cosas que hemos dejado de hacer, las cosas malas que nos han hecho -- todas regresan sin aviso a nuestra mente. ¿Cómo podríamos olvidar? ¿Cómo olvidar la forma en que traté a mis padres, mi esposo, mi esposa, mis hijos, mis amigos -- o cómo ellos me trataron a mí? El dinero que robé, las mentiras que dije -- o lo que otros me robaron a mí, o las mentiras acerca de mí. Mis pecados sexuales, mis fracasos, mi torpeza, mis errores, mis malas decisiones – y lo peor de todo, mis pecados. Con Martín Lutero, clamamos, “¡O, mis pecados! ¡Mis pecados!”. Nuestros recuerdos son tan devastadores. Afirmamos las palabras del salmista cuando clamó, “Siempre tengo presente mi pecado” (Salmo 51:3). Sin embargo, después leemos las palabras consoladoras de Dios a los hebreos, cuando la obediencia comenzó y la fe regresó, “Hoy les he quitado de encima el oprobio....” ¡Imagínense! Podemos entregar a Cristo nuestro pasado vergonzoso y nuestros recuerdos terribles y permitir que él los perdone y sane todos. ¡Imagínense el alivio de ya no cargar su pasado! Puede olvidarlo -- ¡está perdonado! El pasado está cubierto por la sangre de Jesús. Los pecados ya han desaparecido, sepultados en el mar más profundo. “El oprobio ha sido quitado.” Y, puesto que esto es verdad... 2. Podemos disfrutar nuestro presente. El pueblo de Israel se encuentra ahora en una nueva tierra, y allí les espera una nueva vida. Su pasado ha sido borrado y pueden gozar el presente. Cuatro días después de cruzar el Jordán, celebran la fiesta de la Pascua. Habían celebrado la fiesta de la Pascua solamente dos veces antes -- una vez cuando salieron de Egipto y otra vez en el monte Sinaí. Desde entonces, no habían celebrado la Pascua otra vez. Esta fiesta de adoración, recuerdo y comunión había sido abandonada totalmente, no por elección del pueblo sino por mandato de Dios. Dios fue quien ordenó que ningún hombre no circuncidado participara de la Pascua (Éxodo 12:48). Habían renunciado a su derecho de celebrarla por vivir en incredulidad y desobediencia. Por eso, no hubo ninguna Pascua. No podemos entregar verdadera adoración a Dios si le desobedecemos. Pero tan pronto como la circuncisión fue restaurada, observaron la Pascua. La primera Pascua marcó el inicio de la vida nacional, la que fue inaugurada el día que Dios redimió a su pueblo de la larga y opresiva esclavitud en Egipto. El Nuevo Testamento identifica claramente la muerte de Cristo como el cumplimiento de la Pascua. Juan el Bautista llamó a Jesucristo “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Según la cronología de Juan, Jesús yacía en la cruz en el preciso momento que se sacrificaban los corderos para la Pascua. Pablo declara categóricamente, “Cristo, nuestro Cordero pascual, ya ha sido sacrificado” (1 Corintios 5:7,8). Así que el cumplimiento de la Pascua, conforme a lo que creemos como cristianos, se encuentra en el sacrificio de Cristo, quien llevó “en su cuerpo nuestros pecados al madero” (1 Pedro 2:24). Él, el Cordero de Dios, tomó nuestro lugar, sustituyéndonos ¡y nosotros fuimos libres! La base del regocijo de Israel fue su costosa liberación de Egipto. La base del regocijo de quienes somos cristianos está en nuestra liberación muchísimo más costosa del pecado. Cristo, el Cordero Pascual, ha sido sacrificado y mediante el derramamiento de su sangre, nosotros hemos sido liberados. ¡Pero hay más! Nuestro Señor no sólo limpia y sana nuestra memoria del pasado - ¡También lo olvida! Había una niña filipina que afirmaba hablar con Jesús. La gente del pueblo se conmovió con el fenómeno y la noticia alcanzó también a otros pueblos, llegando incluso hasta el palacio del Cardenal en Manila. Un monseñor fue nombrado para investigar la maravilla y confirmar la validez del relato de la niña. Ella fue llamada al palacio para una serie de entrevistas. Después de la tercera entrevista, el monseñor estaba a punto de abandonar todo esfuerzo. En su frustración exclamó, “Yo no sé si lo que tú dices es verdad o no, pero te haré una prueba. Esta semana cuando hables con Jesús, quiero que le preguntes qué le dije en mi confesión más reciente. La niña estuvo de acuerdo. Así que al regresar al palacio la siguiente semana, el monseñor le preguntó inmediatamente, “Bueno, mi querida niña, ¿hablaste con Jesús la semana pasada?” “Sí su Merced”, respondió la niña. “¿Y al hablar con Jesús, recordaste preguntarle qué dije en mi confesión más reciente?” “Sí, su Merced, le pregunté”, respondió ella. “Entonces”, continuó el monseñor, “cuando le preguntaste qué confesé, ¿qué te dijo?” La niña contestó sin vacilar, “Jesús dijo, ‘Ya lo olvidé.’” ¡Esto es lo que Jesús hace! Y cuán maravillosa libertad hay en esta certeza. ¡Ser tan libremente amado y tan completamente perdonado que lo perdonado sea olvidado! Se dice que Franz Schubert escribió al margen de una de sus sinfonías unas indicaciones para el director de la orquesta. En un lugar, escribió “¡lo más fuerte posible!”. Entonces, un poco después, escribió: “¡aun más fuerte!” ¿Cómo puede ser más fuerte cuando ya ha sido lo más fuerte posible? Algo semejante sucede cuando nos damos cuenta de lo que Dios ha hecho para con nosotros en Cristo. Nos acercamos a su cruz cargados de nuestro pasado y nuestros pecados, y su sangre los cubre todos – él los neutraliza en la fuente carmesí. Esto es más maravilloso que cualquier cosa que podamos imaginar. Pero es aún más que maravilloso cuando nos damos cuenta de que no tan sólo somos perdonados, sino que también nuestro pasado ha sido echado en el mar de su olvido para nunca más ser recordado contra nosotros. ¡Nuestro Cordero Pascual, colgado en la cruz del Viernes Santo, es el Sanador Divino para todo lo que ha sucedido en nuestra vida! Esto quiere decir entonces, que... 3. Nuestro futuro tiene posibilidades excelentes. Aquí, en Josué 5, los israelitas han llegado a ser otra vez un pueblo obediente. Pueden gozar de nuevo, mediante la celebración de la Pascua, la santa comunión unos con otros. Esto no quiere decir que todo se cumplió y que ya no quede más trabajo que hacer o más batallas que ganar. No han llegado a la meta, pero el pronóstico es excelente. Están trabajando ahora en cooperación con Dios, no contra Dios. El camino del justo es como una luz que brilla más y más fuerte mientras caminemos con el Señor. El profesor Frank Bateman Stranger, antes presidente del seminario de Asbury, murió en el año1986. Quienes lo conocieron sabían que él había dedicado su vida a hacer discípulos para Cristo. Fue un hombre de gran integridad y una fe tremenda. Alguien compartió lo siguiente acerca de su muerte: En sus últimos días tenía una enfermera a su lado continuamente. Un día poco antes de su muerte, queriendo saber algo sobre su estado de conocimiento, la enfermera le preguntó si sabía qué año era. Él respondió, “73”. No sabía el año. Entonces le preguntó, ¿Sabe usted quien soy yo?” Sonrió, confuso, meneó la cabeza, pero no sabía contestar. Entonces le preguntó, “¿Sabe donde está?” El señor Stranger contestó firmemente, “Capítulo ocho. Romanos capítulo ocho.” ¡Sabía donde estaba! “Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarme del amor que Dios ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor” (Romanos 8:38-39). Es exactamente así. ¡Nada puede separarnos de él! Hay plena, total y completa sanidad para los recuerdos que nos consumen, para el pasado que nos causa dolor. Todo esto queda atrás, frente a las perspectivas del cristiano que conoce a Jesucristo, nuestro Cordero Pascual, como su Señor y Salvador. #)+-.;<JX]`x€ƒ¬Þùÿ D L U _ c k l Å Ë Ù ä å é õ  9 > n o z ˆ � Þ ß á ó ö ÷   # ' ( + ¬ µ É Ì P y … ‡ ˆ � ¥ ñ ó óçóÞóÙÔÙÐÌÈÐÌÐÌÐÌÐÌÐÈÐÌÐÄнÐÄÐÌнÐ̹ÌÐÌÐÈÐÄÌÐÈÐÌÐÌÐÈÌÈÐÌÐÈнÐÈÐÌÐÄÐÈÐÌ´ hIp-<�h+s h¤YqhIp-hmm©hªAJh¼hIp- hbc[6� hIp-6�hªAJ5�CJaJhörÉhMz5�CJaJhörÉhIp-5�CJaJG*+Ø F ò ó ô õ 1 N O v w ü ý ØUdCDÁZ[$%‡ˆ÷÷÷òòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòòògdIp-$a$gdIp- ;þó õ ö ý      H L O S Z v ‰ — FKhpŸ¢ÁÈëîòó38ÙÜäðFHmp¬°ù;VaÃÄËÌÑØý).BCq{“¢¤€‚‰˜™¤§ìò!üøüøüôøíüøüåàåüÜüØüØüØüØüØüíØíüØüíüØüíüØüØüÜüÜüØüØüØüØüØüØüØüÑØüÜüÜüÍÉÍÉüÂü h^XhIp-hÔ ‚hmm© h¤Yqh¤Yqh‡m~hªAJ h¼5�h!"ÑhIp-5� h¤YqhIp-hˆJ¦h¼hIp-K!"17BJLSZ_`„…ª«×Ú IQae¡¦§³éö÷,.6BIJXZ[x„/5NSdkpqr…‹ µ»þmsŠ’åð -;GMZm›Þ  =üøüøüøüøôíøüøüøüøüøüøüøüøíæøüøüøüøüøüøüøâøÝøüøüÙøüÙøüøÙøÕøÙøíøÙøÙøÕøÕøíøÕøÕøÕøÑøÑøhÌvhn2hé» hIp-6�h!"Ñ hTi�hIp- h^XhIp-hÔ ‚hIp-h[L#Rˆ\Sª«ßá""(")"Q"R"3#œ%‡&ˆ&9(R)*€*ç*è*w/x/0 0Ô3Õ3úúúúúúúúúúúúúñúúúúúúúúúúúúúú„Ð`„Ðgdë3gdIp-=CZfot�’¡­»åóù-Enr•—ž¨­°³À÷ÿ07Kbw�ƒŠšœ¢´»¾ÃÊ0:XY[y{‚Ÿ¥â÷ ! U [ Å Ì ß ÿ #!;!A!)"-"F"Q"S"f"‘"–"±"´"Ú"Û"è"ê"#,#üøôøðøìøìøìøôøìøìøôøôøôøôøôøåøôøôøôøðôðøðôðøðøðøôøôøðøôøôøôøôøôøôøáôøÙÔÙøôøáøôøôøôøô hë35�h!"ÑhIp-5�hçdò h^XhIp-hªAJhÌvhë3hIp-hn2T,#1#4#8#[#Ë#Þ#á#è#õ#$!$T$_$$�$ì$î$=%E%Z%i%s%„%ˆ%˜%Æ%Ð%ì%ô%&&&&&4&Q&û&ÿ&r'w'‰'‘'™' 'ª'¬'²(³(º(À(Þ(è(ú(û())&)6)C)I)y)�)°)·)É)Í)6*V*^*_*µ*¼*Ï*Ò*Ô*å*++,+-+A+G+f+n+ˆ+ª+·+»+Ò+þ+ÿ+,,#,üøüøüôøüøüøüôüøüøüøüøðôüøüøüøüøüøüôüìüìüìüôìôüìüìüìüìüìüìüìüìüìüìüôüôüìüôüôüìüìüìüìüìüðüìüìüìhÅmÊhÌvhçdòhë3hIp-]#,�,™,£,¨,·,º,- -)-0-W-_-†-Œ-¢-­-¼-Å-#.%._.h.t.~.�.“.Ò.Ü.F/f/r/|/}/¶/·/È/É/Ê/è/ô/ý/000E0G0g0˜0È0É0è0ð01*131K1L1`1 1À1ø1ù122?2@2E2H2U2X22°2ï3ð3ù3ý34,4.4üøüøüøüøüñüøüøüøüøüøüøüøüøüøüíøüéüåüíáüáüíáíüÝüÝüÙüáÕüÕüÝÕüáüáüáüáüÝüáüÕüáüÍÈÍü hàd@5�h!"ÑhIp-5�h e2h§FÎhàd@hb#jhçdòhÌvh�[] h^XhIp-hÅmÊhIp-OÕ3ø3ù3,4-4)6o:p:¤:¥:Ÿ; ;úúúúúúúúúúøgdIp- .42434N4Œ4–4»4¼4á4â4555 55555K5\5d5È5(6-656�6–6˜6™6¤6Ê6Ì6S7T7Õ7ß7â7í78%8‰8�8q:„:¡:Ï:Ü:å:í:";3;�;•;Ÿ; ;üøüôüôüôüôðôøôøôüôðøôðôøôøôüøôéôüôåôåôáôÝôðøôøôéôøôøôÙhúh-O?h4»hë1š h^XhIp-h’[hIp-hñB6h!­621�N:pSæ°Ð/ °à=!° "° #� $� %°° °  �Іœ@@ñÿ@ NormalCJ_HaJmH sH tH DA@òÿ¡D Default Paragraph FontRi@óÿ³R  Table Normalö4Ö l4Öaö (k@ôÿÁ(No List 3 R ÿÿÿÿ*+ØFòóôõ1NOvwüýØU d C D Á Z[$%‡ˆ\Sª«ßá()QR3œ‡ˆ9 R!"€"ç"è"w'x'( (Ô+Õ+ø+ù+,,-,).o2p2¤2¥2Ÿ3¢3˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€�˜0€€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€€˜0€€˜0€€€˜0€€€˜0€€€˜0€€˜0€€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€˜0€€*+ØFòóôõ1NOvwüýØU d C D Á [$%‡ˆ\Sª«ßá()QRœ‡ˆ9 R!"€"ç"è"w'x'( (Ô+Õ+ø+ù+,,-,).o2p2¤2¥2Ÿ3¢3š@0€€š@0€€˜@0€€š@0€€š@0€€š@0€€IÈ0�IÈ0€˜@0€€š@0€€š@0€€˜@0€€š@0€€˜@0€€š@0€€˜@0€€š@0€€š@0€€š@0€€š@0€€IÈ0€KÈ0€KÈ0€KÈ0€IÈ0€KÈ0€IÈ0€KÈ0€KÈ0€KÈ0€IÈ0€KÈ0€IÈ0€KÈ0€IÈ0€IÈ0€IÈ0€KÈ0€IÈ0€KÈ00€KÈ0€IÈ0€KÈ0€KÈ0€KÈ0€IÈ0€KÈ0€IÈ0€KÈ0€IÈ0€KÈ0€IÈ0€KÈ0€IÈ0€KÈ0€IÈ0€KÈ0€IÈ0€KÈ0€KÈ0€IÈ0€KÈ0€IÈ0€KÈ0€0ó !=,##,.4 ;!"$%&(ˆÕ3 ;#' ; ÑÓÝãÜ â ¢3ˆ÷Öߢ33ˆõEOC d \´&ã&¢3äåÓÓ%%h&h&t&~&�&“&Ò&Ü&à&à&f'r'E(G(g(˜(K)L)E*H*ý+, , ,2,3,ý,ý,- -----\-d--.5.�.–.Ÿ.¤.„2 2¡2Ï2Ü2"333�3•3�3�3¢3»ZM/å.¯n2�T’[ú[L#Ip- e2ë3þ6ñB6-O?àd@ªAJ•X^Xbc[�[]LC^b#jò?þÿÿÿABCDEFGþÿÿÿIJKLMNOþÿÿÿýÿÿÿRþÿÿÿþÿÿÿþÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿRoot Entryÿÿÿÿÿÿÿÿ ÀFÒ®ŸCºÊT€Data ÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿ*1Tableÿÿÿÿ2ÑWordDocumentÿÿÿÿ4RSummaryInformation(ÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿ@DocumentSummaryInformation8ÿÿÿÿÿÿÿÿHCompObjÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿqÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿþÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿÿþÿ ÿÿÿÿ ÀFMicrosoft Office Word Document MSWordDocWord.Document.8ô9²q