Cantante, Autor, Pastor
Samuel Ortega
1968 - 2008
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El domingo, 28 de septiembre de 2008 a las 9:45 de la noche, hora en que nuestro amigo y compañero Samuel Ortega cerró la puerta de su habitación al presente y la abrió a la eternidad en la presencia de su Señor. Un infarto masivo fue la razón. Samuel, nació en Santo Domingo, República Dominicana, el 6 de febrero de 1968. Tenía 40 años de edad al momento de su fallecimiento.
Fue el mayor de seis hermanos tres mujeres y dos hermanos, líderes y pastores en sus respectivas iglesias. Su padre, el Rvdo. Rafael Tobías Ortega y su madre Sara, fueron fundadores de la Iglesia Wesleyana en la República Dominicana.
A través de su corta vida, Samuel glorificó a Dios desempeñando diversos ministerios; pastor, evangelista para la juventud, músico, compositor, un verdadero adorador. Su desarrollo comenzó en la iglesia que pastoreaban sus padres, Dios allí lo formó como adorador y líder. Su ministerio con jóvenes comenzó a los 15 años, trabajando en el grupo de Sembradores Bíblicos de La Sociedad Bíblica Dominicana.
En el año 1992, a la edad de 22 años Samuel contrajo matrimonio con Nanet García, que al igual que él nació en un hogar cristiano. Ellos juntos iniciaron su hogar donde Cristo es el centro. De su amor procrearon tres hijos varones Gabriel Ortega de 13 años, Jonathan Ortega de 11 años, y Samuel Jr. Ortega de 7 años. Samuel fue un padre y esposo amante de su esposa y sus hijos. Impregnó en ellos su amor al Señor y su pasión por la santidad, marcándolos para toda la vida.
En su música y canciones Samuel deja la expresión vivida del amor profundo que sintió por el Señor. Escribió más de 500 canciones de las cuales muchas han sido grabadas por diferentes adoradores cristianos; y otras muchas seguirán siendo cantadas en nuestras congregaciones, de seguro nunca olvidadas. Él se perpetuó en sus canciones. Sus conciertos y pasión por Cristo caracterizaron su estilo de cantar y escribir. Su música de alabanza y adoración inspiró la vida de miles y seguirá inspirando a muchas personas, jóvenes y adultos en la República Dominicana, nuestros países y en otras naciones del mundo.
Nuestro hermano Samuel fue autor de tres producciones musicales “Dale a la Vida su Valor” “America en Adoración” “Realidades.” En el año 2001, Samuel fue nombrado por la Iglesia Wesleyana como Director de la Juventud Wesleyana de América Latina, cargo que desempeñó hasta el día de su muerte. Las conferencias y conciertos de Samuel para la juventud lo llevaron más allá de su tierra natal a: Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, EEUU, México, Perú, Puerto Rico, entre otros.
Su pasión por su país y la preocupación de que los jóvenes vivan en santidad, fue su principal misión en su ministerio, y predicación a través de su música. Esta pasión fue lo que le llevó a crear “La Fundación Guardianes de la Juventud”. Desarrolló campañas para promover la pureza y abstinencia sexual en adolescentes de las escuelas públicas en la República Dominicana.
Samuel fue el pastor fundador junto a su esposa de La Iglesia Cristiana Casa de Paz, una iglesia joven pero con un Corazón de Siervo y pasión por Jesús. Ministró a muchos jóvenes por todo el mundo dando a conocer su país, como una nación hermosa donde Dios puso su sonrisa. La exhortación de Samuel Ortega fue: “Siempre lucha por ser integro”.
Samuel fue un soñador, nunca perdió el sentido del humor, siempre fue agradecido, aprovechó bien su tiempo, le importaba pasarlo bien junto a los demás, buscaba lo mejor de cada persona, sabia hacer amigos, se mantuvo integro, perseverante y persistente, nunca se rindió fácilmente, no podía guardar rencor, sabia pedir perdón, amó sin reservas y se aseguró de dejar una fuerte impresión en la vidas de aquellos que tuvimos la bendición de conocerlo.
La mañana del día de su partida, fue su último culto en Casa de Paz, su iglesia. Se celebró el día de la Biblia y junto a otros actores que personificaron personajes bíblicos, a Samuel le correspondió hacer el personaje de Noé. Como de costumbre provocó la risa de todos. Sus palabras finales fueron: “. . .Así que yo los invito a que entren en el Arca del Señor. . . perdonen que ahora me tengo que ir” Pareciera como si hubiera pedido perdón por lo inesperado, la sorpresa, y el dolor de su partida.
Samuel, Siempre Te Recordaremos
Compilado por: Rvdo. Benjamín Galarce, Puerto Rico